Una vez soñé que una amiga muy querida me hacía una mala jugada, lo cual me hizo sentir víctima. ¿Saben? Esa terrible sensación de injusticia que te golpea el estómago.

De pronto, esa molestia salió de mí en forma de un animalito negro, muy salvaje y travieso.

Al principio sus bromas eran infantiles y un poco pesadas, y conforme yo trataba de controlarlo a la fuerza, “se hacía más grande”.
Oh si, más grande, y más inteligente. Sus travesuras comenzaron a volverse violentas, sentía miedo y rabia al mismo tiempo, hasta que caí rendida.

Entonces en mi desesperación pensé:
*ese demonio que yo he creado, es una parte de mi que debo perdonar.* 

Sentí compasión.
Lo traté de acariciar, y para mi sorpresa, se hizo más pequeño.

Por lo general no tengo sueños tan cinematográficos pero este me sorprendió tanto que quise compartirlo con ustedes.
(También vi mucha Hora de Aventura antes de dormir)

Espero que tenga un excelente día.

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GUADA
Soy caricaturista e ilustradora. Humor emocional.

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